Antoni Vidal Ferrando presenta su libro “La isla de los Dólmenes” a los medios de comunicación

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Antoni Vidal Ferrando

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Antoni Vidal Ferrando (Santanyí, 1945) es poeta y narrador. A partir de unos planteamientos enraizados en su identidad isleña ha ido construyendo un discurso sobre el hombre contemporáneo. Es autor de nueve libros de poemas: El brell dels jorns (1986), Racó de n’Aulet (1986), A l’alba lila dels alocs (1988), Els colors i el zodíac (1990), Cartes a Lady Hamilton (1990), Calvari (1992), Bandera blanca (1994), El batec de les pedres (1996) y Cap de cantó (2004). También se han publicado diversas antologías de su obra: La lògica del temps (2002), En disco compacto, Vint hiverns a Montmartre (2005), El jardí de les delícies (2005), en edición bilingüe castellano-catalán, y A cops de ferro i àlgebra (2006). El 2008 apareció toda su poesía reunida en un solo volumen, Allà on crema l’herba. Entre otros, ha sido merecedor de los premios Ausiàs March, Ciutat de Palma, Cavall Verd-Josep M. Llompart de la Crítica y Jocs Florals de Barcelona.
Como novelista, ha publicado Les llunes i els calàpets (1994), La mà del jardiner (1999), con la que obtuvo el premio Sant Joan, y L’illa dels dòlmens (2007), Premio de la Crítica Serra d’Or 2008. Se trata de una trilogía escrita a modo de crónica sentimental e irreverente de la Mallorca del siglo pasado.
Su dietario Amors i laberints (2010) mereció el Premi Faula MMX de la crítica.

“La isla de los dólmenes”: condensación, minuciosidad, lirismo…

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Ediciones Sol de Ícaro pone a la venta el número seis de la colección “Narrativa”, se trata de La isla de los dólmenes, del autor mallorquín Antoni Vidal Ferrando.
El protagonista de La isla de los dólmenes había alimentado de joven nobles ideales para una vida que preveía destinada al arte. La realidad, sin embargo, será muy distinta. En la Mallorca de los últimos sesenta años, este personaje se verá tentado por otras perspectivas, en las que los ideales no tienen ninguna posibilidad de sobrevivir. Explorará, a través de la política, un mundo de corrupción, desierto de valores éticos, un mundo al que es extraña cualquier noción de decencia. En torno a su exitosa escalada del poder y su caída irremediable, se va tejiendo un hilo argumental que conduce al lector por un panorama en el que la riqueza material tiene efectos devastadores en la moral pública y privada. El lector se encontrará y reconocerá personajes codiciosos y vulgares, o individualistas y desorientados, los depredadores, hipócritas defensores del orden establecido, los incompetentes, los acomplejados, los enajenados.
La prosa rica y musical de Antoni Vidal Ferrando construye todo este mundo con la estría que caracteriza sus obras de madurez, de las cuales La isla de los dólmenes es, sin duda, una cima y un hito.

La colección Ensayo se estrena con “Aquel antiguo muchacho”

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Ediciones Sol de icaro estrena la colección de Ensayo con el título “Aquel antiguo muchacho. Vida de Cesare Pavese”, firmado por Lorenzo Mondo.

Como ya se adelantó, se trata de una bellísima y precisa, a parte de muy documentada, biografía del escritor italiano Cesare Pavese. El periodista Lorenzo Mondo, nos ofrece un recorrido pormenorizado de la trayectoria vital y literaria (si es que ambas pueden separarse) de este personaje insustituible en el panorama de la literatura contemporánea.

A través de múltiples anécdotas, tanto personales como sociales de aquella Italia del pasado reciente, vemos como se forja ante nuestros ojos la personalidad de Pavese. Lejos del academicismo, aunque rigurosa, Lorenzo Mondo consigue emocionarnos con su escritura.

Mondo, por su parte,  nació en Turín en 1931. Crítico literario y periodista, es responsable del verano en las páginas culturales de “La Stampa”, para luego convertirse en subdirector. Entre sus obras destacan las novelas Il paso dell’unicornio (1991) e Il messia è stanco (2000), merecedor del premio Cesare Pavese 2000.

Querida vida, de Julio Llinás

Somos nuestros recuerdos, y sin ellos no existimos.

En estas memorias he reunido, bajo forma de “brevedades”, algunas anécdotas e historias personales, provenientes del largo día de mi vida. Sus características principales son la incursión en otras vidas que se han cruzado con la mía ―fugazmente o no― y la consentida arbitrariedad cronológica de los hechos, expuestos tal cual se los evoca, aunque tal vez no todos hayan ocurrido exactamente de ese modo.

Su heterogeneidad es el resultado, por un lado, de las veleidades de la memoria y, por el otro, de la casualidad, dos circunstancias frecuentes en la existencia humana.

Su posible interés radica en la curiosidad que despierten algunos testimonios y reflexiones a menudo confesionales, de la azarosa existencia de un escritor poco divulgado entre el público masivo y que, ocasionalmente, han sido mencionados en sus novelas o poemas anteriores.

Este libro puede ser abierto al azar como un mazo de naipes, sin menoscabo alguno de su comprensión ya que en general, entre una y otra brevedad, no existe una ilación anecdótica de imprescindible continuidad. Asimismo, un mismo personaje suele ser mencionado dos o más veces desde distintas perspectivas.

Pienso que se me puede acusar de falta de pudor intelectual. En efecto, no he sacrificado mi tecleante narcisismo, aun cuando una buena dosis de falsa humildad hubiera sido recomendable para evitar imputaciones de soberbia y obtener el beneficio de una simpatía que no siempre he despertado. Comencé a escribir estas brevedades mientras me recuperaba de una grave enfermedad que estuvo a punto de llevarme. A medida que avanzaba con los textos, iba comprendiendo que estaba siendo subyugado por la epifanía (en el sentido joyceano de súbita manifestación espiritual) de un material sencillo, testimonial, polémico, descarnado, indiscreto, poético, humorístico, y de fácil lectura.

En otras palabras, una suerte de novela autobiográfica (como lo son casi todas la mías, en particular Fiat lux, El día siguiente, El fervoroso idiota y Circus), sin la tiranía de una línea argumental, lo cual no me desvela mayormente y no creo que lo haga con los posibles lectores de este libro.

Considero que escribir estas páginas ha sido para mí un hecho tan providencial como los pródigos de la ciencia y de la fe y, lejos de cubrirlas con un velo de tristeza, mi circunstancia les confiere una alegría que, extrañamente, va más allá de la alegría misma, y que acaso me ayude a enriquecer el resto de mi vida y a conjurar ciertas posibles hipótesis postreras.

Aunque, claro está, nunca se sabe.

texto del autor extraído de la “noticia”, incluida en el volumen

Historias de Angola

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Hay una derivación interesante de la literatura portuguesa que es la escrita en Angola o por escritores nacidos allí. Lobo Antunes también tiene conexiones con Angola, donde trabajó como médico militar. Pero fue sobre todo José Eduardo Agualusa quien puso en el mapa la ficción del país con el premio (Independent)concedido a la edición inglesa de su Book of chamaleons, que aquí publicó Destino con el título de El vendedor de pasados. Una largatija (geco) se recuerda como hombre en una reencarnación anterior y narra la historia de Félix Ventura, un tipo que se dedicaba a fabricar pasados a sus clientes. Con un tono de resonancias culturales, el libro es una delicia literaria, más próxima a Brasil que a Portugal por la graciosa forma de entrelazar historias y revelar lo irónico y lo ridículo en la arquitectura de las vidas. Y he aquí otro regalo de Angola, especial por otros motivos. Si lo original en literatura se mide, entre otras cosas, por el uso de una lengua “propia”, Luuanda consigue dar vida, desde el trono humilde de una lengua del pueblo, a un mundo rico y poderoso en su simple humanidad. Esa lengua es el portugués de Angola mezclado con el quimbundo, lengua bantú de Luanda. Su autor, José Luandino Vieira, alias de José Mateus Vieira de Graça (Lisboa, 1935), pasó diez años en prisión. También obtuvo premios y por cierto rechazó uno y su dotación económica, que no le hubiera ido nada mal. Es, desde luego, un escritor comprometido políticamente y que ha sufrido por ello, aunque no se le nota en la manera de escribir, ni siquiera

pretende estamparnos un mensaje. Su compromiso es con su tradición literaria y con su lengua, y con la verdad de lo que conoce y ha vivido. En apariencia, este libro formado por tres relatos, parece algo costumbrista e ingenuo. Sus títulos podrían indicarlo: “La abuela Xíxi”, “La historia de la gallina y el huevo”. Nada más lejos de la realidad de lo escrito: son historias llenas de vida y profundidad, repletas de comprensión y compasión. La ironía sólo es aquí una consecuencia del devenir de los personajes, de su necesidad y sus cotidianas frustraciones. Les observamos y “oímos” sus diálogos con embeleso, limpiamente, sin filtros metaliterarios. Hay una épica preciosa y precisa en sus olvidados destinos. Si Agualusa es hasta cierto punto el cronista de los nuevos ricos, Luandino Vieira lo es de los desheredados, del submundo de Luanda. Sus personajes son clásicos y a la vez únicos: la abuela Xixí y su zascandil nieto Zeca Santos, que no puede ni quiere conseguir un trabajo por mucha hambre que le salte en las tripas; los compadres Dosreis y Garrido Kam’tuta en “La historia de la gallina y el huevo”, para no hablar del malévolo erotismo trasmitido a un viejo papagayo por la chica que el ladrón Garrido, un tullido, ama; las proverbiales vecinas de “La historia de la gallina y el huevo”, que consultan a todo el mundo acerca de la propiedad del huevo que ha puesto una gallina. Son historias que tratan también de la propia sustancia de lo narrado, su complejidad, su desnuda sencillez. ¿Dónde empieza una historia, cuál es su auténtico inicio?

Como dice el narrador del segundo relato, “Todo lo que pasa en la vida no se puede saber desde el principio”. Son historias que transcurren entre barro y calor, en las condiciones más precarias de los musseques, barrios de Luanda donde vive una humanidad desprovista de casi todo en sus precarios cubatas. ¿Dónde empieza la realidad y dónde la imaginación? Lo importante, advierte Vieira al final es que todo “es verdad, aunque los hechos nunca hayan pasado”.

 

Por José Luís de Juan.

“Aquel antiguo muchacho”, próximamente en Ensayo.

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La colección “Ensayo” contará en breve con su primer título. Se trata de “Aquel antiguo muchacho”, bellísima y precisa, aparte de muy documentada, biografía del escritor italiano Cesare Pavese. El periodista Lorenzo Mondo, nos ofrece un recorrido pormenorizado de la trayectoria vital y literaria (si es que ambas pueden separarse) de este personaje insustituible en el panorama de la literatura contemporánea. A través de múltiples anécdotas, tanto personales como sociales de aquella Italia del pasado reciente, vemos como se forja ante nuestros ojos la personalidad de Pavese. Lejos del academicismo, aunque rigurosa, Lorenzo Mondo consigue emocionarnos con su escritura.

Luandino Vieira

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José Mateus Vieira de Graça, nombre civil del escritor, nació en Portugal en 1935, pero a los cuatro años se mudó con su familia a Angola, país que asumió como suyo. Su infancia y adolescencia transcurrió entre las barriadas populares de Luanda, conocidas como musseques y que utiliza de marco para sus obras. Entre 1959 y 1961 colaboró en la revista angoleña Cultura, que contribuyó decisivamente en el proyecto de nacionalización de la literatura angoleña. Arrestado en 1961 por su postura anticolonialista, vivió once años encarcelado, los tres primeros en Luanda y los siguientes en Tarrafal, donde también permaneció el poeta y primer presidente de Angola tras la dictadura, Agostinho Neto.

Su producción literaria se concentra sobre todo en sus años de reclusión. Por dicho motivo, junto con otras razones más íntimas, el autor rechazó los 100.000 euros del Premio Camões. Una de las hipótesis que más se ajustan, según los periodistas, a la opinión del autor es que un premio que pretende consagrar cada año a un escritor de lengua portuguesa por el valor intrínseco de su obra no puede recaer en alguien que estuvo casi treinta años sin publicar. Su decisión puede ser discutible, pero nunca dejará de ser respetable.

Aunque haya sido silenciado durante tantos años. Luandino Vieira ha sido traducido a más de nueve idiomas.

Una de sus grandes influencias ha sido Guimarães Rosa, autor de entre otras novelas de Grande Sertão: veredas (Gran sertón: veredas), una de las obras cumbre de la literatura brasileña. De él sacó la idea de llamar a sus cuentos estórias. Con este término ambientó su lenguaje al hablado en los musseques, creando una narrativa ligada a la tradición oral y mezclando continuamente expresiones del quimbundo, lengua bantú hablada en la región de Luanda, con el portugués. Posteriormente, este género también sería utilizado por el escritor mozambiqueño Mia Couto.